Documental TVE - ISIS, la multinacional del terrorismo: La financiación del Daesh

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  • Subido 1 year ago in the category Ciencia y Tecnología

    (2016) Producción francesa de 2016 dirigida por Jérôme Fritel, de 56 minutos de duración y producida por C-Prod.

    Estado Islámico, Daesh en árabe, es la organización terrorista más poderosa y rica del mundo.

    Los yihadistas se sostienen gracias a importantes fuentes de ingresos que les permiten perpetuar la lucha.

    Venden algodón y petróleo a precios muy bajos, incluso al enemigo.

    Esta investigación analiza todos los ingresos y gastos de la economía de Daesh.

    Para labrar su fortuna, el Estado Islámico ha conseguido construir su propio Estado.

    A caballo entre Siria e Irak, los yihadistas se han hecho con el control de un territorio tan extenso como Italia, en el que viven diez millones de habitantes.

    Las razones de esta guerra no son exclusivamente territoriales, son también económicas, porque el subsuelo de esa región es uno de los más ricos del mundo.

    A la cabeza del Estado Islámico, Abur Bakr al-Baghdadi se presenta como el califa o sucesor del profeta Mahoma.

    Para imponer su autoridad recurre al uso de métodos bárbaros: la esclavización de mujeres y ejecuciones públicas en las que utiliza uno de los métodos más terribles: la decapitación.

    Pero, ¿cómo ha logrado el Daesh convertirse en la organización terrorista más poderosa y rica de la historia? ¿Cuáles son las diferentes fuentes de financiación del Estado Islámico? El Estado Islámico es un Estado autofinanciado.

    Aprovechando el caos en Irak y posteriormente la guerra civil en la vecina Siria, han creado un nuevo Estado con Raqa en Siria como su capital.

    Su territorio les permite multiplicar sus fuentes de ingresos.

    Los yihadistas explotan principalmente una materia prima enormemente valiosa, el petróleo, que increíblemente consiguen extraer y vender en todo el mundo.

    El petróleo representa una cuarta parte de los ingresos del Estado Islámico.

    Los terroristas extraen este oro negro y lo convierten en millones de dólares.

    En teoría, los yihadistas no deberían sin embargo tener la posibilidad de vender este petróleo, ya que está sometido a un embargo internacional, con objeto de cortarles la llegada de suministros.

    Pero en el Ministerio Iraquí del Petróleo aseguran que algunos países no respetan el embargo, señalando claramente con el dedo a Turquía.

    Una vez el petróleo ha pasado al lado turco, la batalla está ganada para el Estado Islámico.

    Pues allí se mezcla directamente con el petróleo importado legalmente y resulta imposible ya localizar su origen.

    Una parte de ese petróleo llegará incluso directamente a los depósitos de nuestros coches, un escándalo revelado en septiembre pasado por la embajadora de la Unión Europea en Irak.

    Pero el Estado Islámico ha conseguido diversificarse.

    Porque sus conquistas están siempre guiadas por un interés económico.

    Además de apoderarse del petróleo, la organización terrorista ha conquistado también las llanuras más fértiles de la región.

    La agricultura es su segunda fuente de ingresos.

    Especialmente gracias a un cultivo tan difícil de rastrear como el petróleo: el algodón, que entra en Europa a través de Turquía.

    Al comprar nuestras prendas de vestir en occidente puede que estemos, sin saberlo, financiando al terrorismo, ya que este algodón sirio, que llega siempre al mercado mundial textil, está ampliamente gravado por Daesh.

    Una gran parte de la ropa de bajo costo que se vende en Francia proviene de Turquía; y para producir camisetas a un precio económico, los fabricantes locales buscan el algodón más barato posible y poco importa de dónde proceda.

    Para ello, los comerciantes, tienen un suministrador ideal: la vecina Siria.

    El Daesh no es solo un grupo terrorista.

    La organización pretende sobre todo dar una imagen de Estado.

    Su intención es presidir el destino de sus diez millones de ciudadanos.

    Así que, como cualquier otro país del mundo, el Estado Islámico se ha dotado de un gobierno.

    El Daesh grava con toda clase de impuestos a sus diez millones de ciudadanos.

    Esto les permite recoger millones de euros cada mes.

    Una recaudación de fondos en constante aumento, que ha superado incluso los ingresos obtenidos por los yihadistas con el contrabando de petróleo.

    Estos ingresos son controlados por el Departamento del Zakat.

    El Zakat es una limosna pagada por todos los musulmanes que disponen de medios a favor de los más desfavorecidos.

    Pero en Raqa, estos donativos son desviados por el Daesh.

    El Zaka se ha convertido en un impuesto obligatorio, una fuente de financiación para los terroristas.

    Además de este impuesto sobre la renta, el Daesh utiliza todas las excusas imaginables para extorsionar a la población.

    Los comerciantes, por ejemplo, deben pagar una tasa de entre un 5% y un 10% de su facturación.

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